El color que no era casualidad: por qué escribí mi libro y qué se está gestando

Rebeca Ferruz sostiene el libro Las infinitas vidas de Azul - El color que no era casualidad

Durante años pensé que lo difícil era recibir señales.

Que el problema estaba en no escuchar lo suficiente. En no tener la intuición lo bastante clara.

Luego descubrí que lo verdaderamente complicado era otra cosa:

saber qué hacer con las señales cuando llegan.

Porque una señal puede llegarte clarísima. Y aún así dejarte con cara de: "muy bien, universo, ¿y ahora qué?"

Si alguna vez te ha pasado eso, este vídeo es para ti.


Por qué escribí Las infinitas vidas de Azul

No lo escribí porque tuviera un plan editorial. Lo escribí porque no podía no escribirlo.

Era una de esas cosas que aparecen de dentro hacia fuera. Como una respiración larga que llevaba años contenida.

En el libro están las señales, los colores, las sincronías, las intuiciones, los sueños, las personas que aparecieron justo cuando tenían que aparecer y las que se fueron justo cuando tenían que irse.

Está mi historia. Pero el libro no va sobre mí.

Va sobre una forma de mirar la vida en la que las cosas no son casualidad. En la que los detalles hablan. En la que un color puede convertirse en un mapa.


El color que no era casualidad

Hubo un tiempo en que el azul empezó a aparecer en mi vida en señales pequeñas, al principio.

Una prenda que llegaba sin saber por qué. Una imagen que se cruzaba en mi camino. Una frase canalizada que llegaba acompañada de ese color. Un sueño donde el azul tenía un peso especial.

Al principio pensé que era una señal más.

Hasta que un día empecé a darme cuenta de que el azul no era una señal entre otras.

El azul no es un mensaje. Es una frecuencia.

Es la frecuencia de mi ser más allá del personaje que llamo Rebeca. Más allá de mi nombre, de mi historia, de lo que en este cuerpo y en esta vida creo que soy.

Cuando lo entendí, lo que parecía una colección de señales bonitas resultó ser un mapa. Un mapa que unía partes de mí que llevaban tiempo desordenadas.

De eso va el capítulo que acabo de abrir gratis.


Descarga gratis el capítulo

Se llama Serendipias del color que me guía y es uno de los capítulos de Las infinitas vidas de Azul que más me atraviesa cuando lo releo.

[Descargar capítulo gratuito → laspleyades.es/libro]

Lo que se está gestando

También te cuento en el vídeo y en el podcast algo que está empezando a tomar forma.

Un aula online que se llama Frecuencia ADN Azul y, dentro de ella, una formación llamada Canal de Luz · Canalización Encarnada.

No es una formación para tener poderes especiales.

No es humo espiritual.

Es un proceso para aprender a canalizar desde la vida real: desde el cuerpo, desde el discernimiento, desde la raíz.

Para recibir con claridad, distinguir lo que percibes, ir a la raíz y aplicar la guía en tu vida real.

Todavía falta tiempo para que arranque. Pero quería que lo supieras antes de que lo vieras en cualquier otro sitio.


Escucha o mira cuando quieras

Tienes el contenido completo en dos formatos:

Vídeo: para verlo con calma, con subtítulos, con pausa.

Podcast: para escucharlo mientras paseas, cocinas o conduces.


Rebeca Ferruz | Laspleyades.es
Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

Intuición, miedo o guía: cómo distinguir las 5 voces que sientes por dentro

Rebeca sobre fondo azul con el texto «¿Intuición o miedo? 5 voces, 1 mapa», portada del vídeo y podcast del proyecto Canal de Luz.

¿Eso que sientes es intuición… o es miedo? ¿Es una guía o es tu mente buscando explicaciones?

Si percibes mucho y a veces te cuesta saber qué hacer con lo que percibes, este vídeo es para ti.

Dentro de ti no hay una sola voz: hay varias. En esta clase abierta de Frecuencia ADN Azul aprendemos a distinguir cinco —mente, miedo, intuición, campo y guía— con ejemplos cotidianos y sencillos. Y recorremos los cinco movimientos del Método de Canalización Encarnada: una forma de ordenar lo que percibes, sin interpretarlo todo y sin perderte por el camino.

Termino con una práctica concreta de cinco preguntas para usar en tu día a día.

La idea que atraviesa toda la clase: no se trata de recibir más, sino de comprender mejor lo que ya llega.

Lo que vas a encontrar

Cómo verlo o escucharlo

📺 Vídeo completo aquí abajo (en YouTube)

Da el siguiente paso

Si quieres recibir recursos gratuitos para empezar a ordenar lo que percibes, entra en la lista de Canal de Luz: te acompaño con contenidos y prácticas, y en el primer correo te invito a descargar un capítulo gratuito de mi libro.

Rebeca Ferruz | Laspleyades.es

Frecuencia ADN Azul · Canal de Luz · Canalización Encarnada

¡Viajar! ¿Bailamos?

¿Cuál es el sentido de viajar?

original

Podemos viajar por muchos motivos, si uno de ellos es conocer mundo y a nosotros mismos, el sentido más profundo del viaje para mi es como nos transforma la vida. Sentirnos vivos y parte de todo!!!

Estuve un tiempo fuera, me aventuré yo sola con mi única mochila de enseres por Centroamérica. Digo única porque viajé libre de preocupaciones. Pude disfrutar de volar sin pensar en nada ni en nadie, solo en mi y lo que se me mostraba en el camino, eso hoy en día es un lujo. Fue la mejor manera de disfrutar de nuevas energías y experiencias, dejándome fluir cada instante por el instinto salvaje interno, sin pensar ni si quiera ni el tiempo.

Si me preguntas que destacaría de este viaje, como muchos ya lo han hecho, es una pregunta bastante compleja de contestar de forma reducida como siento la vida, pero en el menor numero de palabras intentaré mostrarte mi sentir de lo más interesante.

Viví el contraste de ciudades donde las luces son grandes rascacielos de noche y aldeas tan pequeñas que son únicamente iluminadas por innumerables estrellas. Conocí a muchas personas con las que mantuve conversaciones muy diversas sobre las formas de vida y otras muy especiales con las que pude compartir el sentido de diferentes realidades sin tacharnos de locos. Visité lugares paradisíacos con playas de ensueños de esas que admiramos en los salvapantallas cuando estamos estresados. Dormí en lugares insólitos, en medio de la selva con los sonidos de la naturaleza, en hamacas, tiendas de campaña, hostels en habitaciones compartidas en literas donde uno ronca y el otro habla, compartí habitación con todo hombres siendo la única mujer, en cabañas en una isla de 2km de tamaño donde la cama estaba sobre la arena de la playa e incluso dormí en el suelo del aeropuerto. Gocé mil puestas de sol y amaneceres espectaculares todo ello grabado en mi retina. Subí montañas, me bañé y me cargué de adrenalina en ríos, cascadas, lagos, mares de todos los colores del verde más intenso, al azul más claro y transparente. Caminé descalza por caminos sintiendo la libertad del contacto en mis pies. Cogí aviones, avionetas, barcas, pangas, autobuses, busetas, taxis, autostop, caballos y carros... lo que más disfruté fue el ambiente del transporte local.  Me fascinó observar la libertad de los animales salvajes desde las ranas y sapos al ir al baño, perros libres sin correas sin nombre, cerdos, gallos y gallinas por las casas sueltos, arañas, serpientes, monos, pájaros de coloridos plumajes, caimanes, mariposas preciosas, peces extraños, delfines saltando, hasta tiburones nadando a mi lado. Visité lugares sagrados y milenarios donde me impregné en el intercambio de información simplemente por ser y estar. Llevé a otro nivel mi sexualidad explotando en orgasmos continuos al conectarme a la belleza de la tierra y la naturaleza. Deleité artistas tocando sus instrumentos haciendo latir mi corazón alrededor de la fogata y bailarines al ritmo del tambor. Me fui con los bolsillo cargados de anécdotas, de las más simples a las más profundas, desde personas humildes con auras puras que apenas sin recursos me abrieron sus casas para darme de comer y lavarme la ropa sin conocerme, hasta otras de no verle sentido a la vida y entrar en su mente-corazón.

En definitiva, día a día alimenté todos mis sentidos de cosas nuevas, algunas nunca antes experimentadas, lugares, personas, colores, emociones, olores, sentimientos, pensamientos... todo diferente, nada aburrido. Lo más grande, es que pude ver el valor en mi de experimentar todas las vivencias fuera de lo habitual en casa. Nada fue casual, todo seguía un perfecto entramado, me guié por la energía que sentía en los lugares y las personas. Seguí conectada con mi revelaciones de Las Pléyades, señales y mensajes no faltaron en el camino para hacerme volar a las estrellas. Me sentí mimada y acompañada por el universo. Sentí que lo que vibraba se acercaba por puro magnetismo, pura vida! Me llené de toda esa existencia, inolvidable experiencia!!!

¿Y ahora como lo bailas?

tango

Nada más montarme en el primer avión de vuelta a casa, mis ojos se llenaron de lagrimas por una sobrecarga de emociones sobre lo vivido. Fue una mezcla de agradecimiento a mi misma por permitírmelo todo y desaliento de lo que se me avecinaba. Empece a sentir el movimiento de energía densa, de personas vacías, el aeropuerto lleno del consumismo,  gente a la moda borreguera, inundación de nuevas tecnológicas come cocos... de todo aquello que creemos que es desarrollo y nos separa, el sistema...

Al  llegar a casa, durante unos días estuve en una coctelera de emociones de tantos contrastes, donde me perdí hasta sentirme en un profundo problema existencial. Me cuestioné de nuevo el sentido de todo, ¿qué sentido tiene la felicidad? ¿qué hago aquí? ¿qué sentido tiene la vida en la tierra? ¿La desigualdad? ¿Ser o no ser? Lo primero que se me pasaba por la cabeza era coger la mochila y huir.

Poco a poco, fui calmando las aguas para alinear mi mente, alma y espíritu y las respuestas empezaron a llover con gran frescura y humor de forma circular. Empece a conversar conmigo misma:

"RECUERDA, VIAJAR PUEDES VIAJAR A DONDE QUIERAS, PERO SIEMPRE TENDRÁS QUE VOLVER A TI."

Podemos perder la noción del tiempo, vivir nuevas experiencias completando parte de nosotros en nuevos lugares, entornos, relaciones, mundos, dimensiones pero... siempre tendremos que volver a nuestro centro, encontrar nuestra paz.

A diario somos viajeros en el tiempo, consciente o inconscientemente, podemos movernos físicamente a un lugar donde se viva la pureza de cien años atrás o sin movernos transportamos energéticamente a un espacio a cien años futuribles al siglo XXI. Conversar con una persona que vive la vida en los años 60 u otra a tiempos extraterrestres. Cada lugar, cada persona vibra una energía y memorias diferentes en el espacio-tiempo. Y es ahí donde podemos percibir el desequilibrio en nosotros. Dependiendo de la sensibilidad y apertura de conciencia de cada uno, podemos percibir esa fluctuación de frecuencia abismal. Lo podemos manifestar en nosotros en bajada/subida de energía, malestar físico (dolor de cabeza, espalda, diarreas, etc), emocional tristeza, depresión, alegría o placer desorbitado, etc. Lo que puede llevarnos a perdernos en el instante presente y salirnos de nuestro centro.

Lo interesante es saber recalibrar en nosotros con el resto la existencia de esa disparidad de estados de energía, sintiendo que nos genera rechazo, miedo, alegría, negación, atracción, apego, resistencia, etc. y buscar ese equilibrio y fusión de saber ser y estar en cualquier lugar del mundo, sistema o relación, sabiendo adaptar nuestra frecuencia a todo contraste y volver nuestro centro. Sentirnos en paz en casa! En nuestro corazón, mente y espíritu.

Gracias por ser, una mega abrazo,

Rebeca

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